miércoles, 27 de mayo de 2009

Toda erudición es decadente

Quien decide ser sabio, debe dejar de reccionar a todo estímulo, es imperativo dejar de funcionar como combustible.
El erudito, el lector incuestionable, cae en este error, determinado como un reactivo, un hambriento insufrible de lectura, TERMINA POR PERDER LA CAPACIDAD DE PENSAR POR SI MISMO, sólo responde al apetito del astro que no posee su luz propia, solo se siente pensante al husmear entre libros, esperando que brote algún manatial lejano, donde poder beber y lavarse el cuerpo de la cruel decadencia en la que pernocta. Para él pensar es responder a un estimulo, a un pensamiento leído. Solo critica cosas pensadas y repensadas, en el fondo de su alma siente miedo de descubrir, quiere caminar por encima de "otros cuerpos", tantea el camino seguro no quiere sucumbir a los arrecifes prometidos, no quiere desgarrar las carnes de su espiritu, quiere estar a salvo, en su biblioteca personal, fisgoneando clásicos, títulos rebuscados y perdiendo subjetividad. Su espiritu de autodefensa se ha debilitado, de no ser así, si la erudición no fuera fuente inagotable de decadencia, el erudito se defendería de los libros. no los coleccionaría como tesoros que dificultan la conciencia haciendo de ella un terreno ramplón y mal educado.
Defenderse de la literatura es el protocolo de la autodefensa.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Que me importa que el mundo me haya olvidado

El olor sarcastico de la muerte lo tengo dibujado en la manera en hoy sonrrei...
M e daba ridiculamente una sensaciòn de reir de mucha pobreza espiritual. he caido tan bajo como pude caer cualquier cosa en la naturaleza... y yo solo se de intereses... promuevo la inconsecuencia... La llegada del invierno me hace bien para mi profunda tristeza... que harè con tan pobre pulcritud.. con tanta sucia paciencia... soy tan hàbil para comprender la mediocridad...que descubrirla en mi ...es divertido...
He muerto una vez más... he vvido tantas veces ... he muerto tantas veces..... tengo el corazón dispuesto ala fatalidad... es el protocolo humano de la mediocridad...lo siento un dia como hoy...tan fuerte que jamas habia comprendido la fuerza.... esta es la idea que vence toda astucia por superar una relidad suficiente, eficiente.... en algo he saludo ileso.... de la falta de probidad.. confiezo que he muerto... el porvenir de una ilusión me sacó de mi vanguardista visión de un objetivo claro.. el diablo me sacó los ojos ,,... ese es mi protocolo

martes, 19 de mayo de 2009

En el afán de vivir dejamos de vivir; He aquí el primer protocolo humano de la vida.

Recordemos en las palabras del viejo Heráclito, quien nos dijo una vez; "No nos bañamos dos veces en el mismo río", tal es la sentencia, que através de una metáfora nos precipita a comprender el transito inexorable del tiempo de la vida. El río es movimiento, es fuerza natural. Cuando nos paramos frente a él, nos es forzoso el reflexionar sobre qué es lo que estamos viendo realmente, al río, a un segmento que jamás existirá de él, pués nos creamos la necesidad ideal de ver algo que solo transita. El agua de ayer no es el agua de hoy. Así transcurre el tiempo de la vida y no estoy hablando del tiempo matemático, ese que es posible medir, estoy hablando del tiempo figurativo, que es el mismo tiempo del amor, que nos parece estático, por el hecho de que la persona que buscamos esta en un lugar físico definible, éste transcurre, y si el amor se estanca, no debemos estancarnos con él, sino simplemente fluir. ¿Es posible recuperar un amor?, creo que no, oir que todo aquello que se estanca debe fluir, sino las aguas se obscurecen y empantanan, debemos ser conscientes de que no podemos recuperar lo perdido, eso es designio capital de lo que transcurre, sin embargo es posible amar con un nuevo amor, se debe construir desde el principio.
Hablo del tiempo que vivimos con todo el cuerpo y el alma, no del que perdemos en una fila de pagos o detenidos frente a un semáforo, hablo de vivir. Sin embargo debemos saber de que esto que vivimos no lo vivimos, el presente nos lastima, lo ocultamos de nuestra vida por que nos aflige y si nos es agradable nos pesa el verlo escapar. Tratamos de sostenerlo para el porvenir, mas aún, pensamos en disponer las cosas que no están en nuestro poder, para un tiempo que no estamos seguros de llegar, no debeis cometer este error hermanos míos, pues se paga con la vida.
Así se nos desvanece el presente, se nos va de las manos, queremos conservarlo pero se nos deshace, y nos quedamos arrodillados en una ladera de nustra propia historia, con el rostro petrificado y sientiento un penetrante frio, que cala los huesos, al contraste de ese calido presente, de esos momentos maravillosos que se pulverizan.
SOLO TENEMOS LO QUE NO HEMOS SIDO Y A LO QUE YA NO ES.
Tengo al "no ser", tengo al futuro que es "lo que no ha sido" y en consecuencia tampoco es.
Así jamás vivimos, sino que esperamos vivir, disponiendonos siempre a ser felices, es inevitable que no lo seamos jamás¡¡¡¡
"aqui esta el segundo protocolo , el que consciste en el protocolo humano de la felicidad.